No perdió el brazo el joven que se aprisionó el miembro superior derecho con una "sobadora"
Así lo público el diario Jornada en una nota realizada al joven panadero Luis Navarro en la que relata brevemente lo que le sucedió.
Quienes estuvimos trabajando en la liberación del brazo (médicos y enfermeros, panaderos y vecinos de la panadería y bomberos) vivimos el sufrimiento de Luis durante esos momentos, temiendo la posible perdida del brazo, ante terrible imagen que presentaba el brazo (foto) y lo difícil que fue lograr separar "un poquito" más los rodillos que aprisionaban el brazo. La noticia nos llena de alegría, deseándole a una pronta recuperación.
Aquí reproduzco la nota publicada por el diario Jornada el pasado domingo.
Foto: Matías Cettolo / Diario Jornada
Navarro: “Voy a seguir siendo panadero porque es mi oficio”
Tiene 18 años y trabajó en tres panaderías durante un período de seis meses. Abraza esa profesión para continuar trabajando, no por necesidad, sino por independencia y dignidad. Esta internado en el Hospital Santa Teresita de Rawson.
Luis Navarro, el joven de 18 años de edad que fue atrapado por una máquina sobadora el último viernes, quiere volver a trabajar de panadero para continuar solventando sus gastos personales. “Éste ya es mi oficio”, sostuvo ayer cuando recibió a Jornada en la sala de internación del Hospital Santa Teresita.
Luego del terrible accidente que sufrió el viernes y tras salvar su brazo derecho, Luis no duda en continuar trabajando en su oficio, aunque sí espera pasar a otro sector con tareas menos riesgosas. No lo hace por necesidad: su padre es marinero y él asegura que “no me piden jamás nada”, sino por dignidad y orgullo para poder costearse solo sus propios gastos personales.
Con apenas 18 años Luis ya había trabajado antes en dos panaderías: una en Puerto Madryn durante cuatro meses, y las otras dos en Rawson, a lo largo de dos meses.
En las dos panaderías de la capital provincial había conocido otros accidentes similares en los que compañeros de trabajo salieron lesionados, pero no pensó que también le podía suceder.
Ayer, al recibir a Jornada desde la sala donde permanece internado, recordó esas experiencias: “A otro chico que trabaja conmigo le pasó un accidente, se sacó un pedazo de dedo con una sierra y en otra panadería un chico también tuvo un accidente con una máquina de éstas. Él estuvo el día en que me accidenté yo y se ponía muy nervioso cuando me veía el brazo; habíamos estado trabajando juntos antes”, relató.
Sin embargo, Luis piensa continuar adelante tanto con su dignidad de seguir trabajando a pesar de ser joven y no tener necesidades familiares, como también con la actividad de la panadería que, pese a su corta edad, ya abraza como su propio oficio.
“Vivo con mi familia pero trabajo para mí, porque mis padres no me piden nada. Es para tener mis gastos. Y yo pienso seguir trabajando en esto porque ya soy panadero hace bastante y es mi oficio. Aunque si puedo pasar a panadería y dejar la fábrica, sería mejor porque es menos riesgoso”, sostiene.
Quería adelantar trabajo
Con tranquilidad, el joven relató a este medio cómo sucedieron los hechos en la tarde del viernes, los dolores y temores que sufrió durante las casi dos horas en las que estuvo atrapado por la máquina.
“Yo estaba limpiando la máquina para volver a hacer pan a la tarde. La máquina estaba prendida, chupó la espátula y no alcancé a sacar la mano”, describió. En ese momento Luis estaba solo porque su compañero Pablo estaba lavando la camioneta y él quería “adelantar trabajo”.
Cuando la máquina le atrapó el brazo derecho y ya lo había alcanzado hasta el codo, con la otra mano pudo apagarla y comenzò a pedir ayuda. A todos los que lo asistieron les agradeció profundamente, en especial a sus compañeros Pablo y Marcela.
Como estuvo consciente durante todo momento, recuerda perfectamente que “lo que más sentía era dolor, me pasaron muchos sueros con un montón de medicación y sentía que no me hacía nada”. También el miedo lo atormentó durante esos momentos: “Pensé que me iban a sacar el brazo, porque tenía la piel salida para arriba y salía sangre. Tenía mucho miedo porque sin un brazo quedaba inválido ¿Qué hacía sin el brazo derecho?”, recordó.
Afortunadamente ahora ya superó ese miedo y el dolor pero le aguarda una larga recuperación en la que no se descarta que tengan que realizarle otra intervención quirúrgica. El joven espera firme terminar este período para volver a su oficio.
Foto: Matías Cettolo/Diario Jornada

Mi nombre es Mariano Izquierdo, soy bombero voluntario de la ciudad de Rawson desde el año 1993. Te invito a que leas mi presentación haciendo

simonosorio dijo
Hola:
Impresionante las imagenes, gracias a Dios que este muchacho se este recuperando.
Felicitaciones por tu blog
¡Saludos!
Simón
14 Febrero 2007 | 01:03 AM